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Más allá de la infidelidad… una exploración al corazón humano

Más allá de la infidelidad… una exploración al corazón humano

Para algunas parejas el engaño supone el final de la relación, para otras no necesariamente. ¿De qué depende? ¿por qué es tan difícil de soportar y solucionar? ¿qué rumbo hay que tomar?

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La cultura nos dice que “si tienes todo lo que necesitas en casa, no tendrías por qué ir a buscarlo afuera”; por lo cual se asume que existe aquello llamado “matrimonio perfecto” que nos vacuna contra nuestra pasión primitiva de explorar.

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Sin embargo, incluso parejas estables con hermosas familias, relaciones que parecen felices acuden por ayuda a causa de una infidelidad que ha salido a la luz. Los casos pueden ser infinitos, con distintos matices. Para algunas parejas el engaño supone el final de la relación, para otras no necesariamente. ¿De qué depende? ¿por qué es tan difícil de soportar y solucionar? ¿qué rumbo hay que tomar?

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Fotografía vía Shutterstock

Hoy trataremos algunos aspectos fundamentales del ser humano, de acuerdo con los estudios realizados por la psicoterapeuta Esther Perel, quien ha explorado en profundidad los dilemas de la infidelidad en cientos de parejas que la han vivido y le han contado sus experiencias. Te contamos sus conclusiones más importantes:

1. Lo que está sucediendo…

Muchas situaciones se determinan como infidelidad para las personas, por lo cual hay una alta ambigüedad con respecto a lo que se considera “ser infiel…”: la aventura de una noche, una sala de chat, un beso, y muchas otras situaciones. Esto deja un mundo de contradicciones, donde se evidencia que la inmensa población que dice que es terriblemente malo ser infiel, es la misma que confiesa que ocultaría una infidelidad si la cometieran.

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Por otro lado, nunca la infidelidad se ha cobrado un trauma psicológico tan amplio. Cuando el matrimonio era una empresa económica, la infidelidad amenazaba la estabilidad y la seguridad económica. Pero en nuestros días, donde el matrimonio es una unión y un acuerdo romántico, la infidelidad amenaza, e incluso destruye la estabilidad emocional de la pareja; “las aventuras en la era digital son la muerte por desangrado”, afirmó Perel.

2. Un poco del pasado

La monogamia, solía ser una persona de por vida; en la actualidad, es una persona a la vez. Esta no tenía nada que ver con el amor; los hombres se basaban en la fidelidad de la mujer para poder saber el origen de sus hijos y quién heredaría las posesiones. En el adulterio era donde el hombre o la mujer encontraba el “verdadero amor”.

3. La nueva cultura del Uno, Dos, Tres: “primero yo, segundo yo, tercero yo”.

Nunca hemos sido tan propensos a descarriarnos como en nuestra era, donde el nuevo pensamiento generalizado dice, que tenemos derecho a satisfacer nuestros deseos, y que, sobre todas las cosas, merecemos ser felices… Hace pocos años la gente solía divorciarse porque eran infelices. Actualmente el divorcio se está ejecutando porque “puedo ser más feliz”.

Se consideraba una vergüenza divorciarse… “ahora la vergüenza es quedarse cuando fácilmente puedes irte”, añadió Esther Perel. Incluso, la nueva vergüenza es quedarse y no separarse, tanto para quien tuvo la aventura, como para quien que fue víctima de ella. “Déjalo, tira la toalla… lo más importante es lo que te haga feliz”, dicen algunos consejos populares de la nueva era. Y, sin embargo, el ser humano está confiando en su pareja con un fervor único como nunca.

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4. El ideal romántico de la actualidad lo hace más complejo que antes…

En primera instancia, tenemos el ideal romántico en el que nos convencemos que una sola persona llenará una larga lista de deseos que implican ser: un(a) gran amante, un(a) mejor amigo(a), el mejor padre/madre, mi mayor confidente, compañero(a), mi par intelectual. Y que a su vez seamos para esa persona “el elegido”, “la indispensable”, “el irremplazable”, “la única”.

La infidelidad nos dice que no lo somos… es como “la traición definitiva”, porque rompe la gran ambición del amor. Si a lo largo de la historia ésta siempre ha sido dolorosa, hoy en día suele llegar a ser dramática.

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5. Descubrir la aventura amenaza nuestro sentido del yo…

Luego de descubierta, la infidelidad amenaza nuestro sentido del yo, como una violación a la confianza que se tenía. ¿Podría volver a confiar en él/ella alguna vez? ¿en cualquier persona? “Pensé que conocía mi vida, que sabía quién eras… lo que éramos como pareja… lo que era yo. Ahora lo cuestiono todo, no sé en quién confiar… no sé nada sobre mi vida”. Así se siente la víctima… es como una traición a la identidad y al sentido de uno mismo.

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6. El más profundo significado de la infidelidad.

La psicoterapeuta Esther Perel afirma que la mayoría de las parejas que asisten a su consultorio por infidelidad, no son personas coquetas, o que buscan ser conquistadores, sino personas con creencias muy monógamas. “Se encuentran a sí mismas con una paradoja entre sus valores y su comportamiento… a menudo son personas que han sido fieles por décadas, pero un día cruzan la línea que nunca pensaron que cruzarían a riesgo de perderlo todo”.

Las aventuras pueden ser un acto de traición, pero también son una expresión de añoranza y pérdida. En el núcleo de una aventura, se encuentra un anhelo y un deseo vivo de conexión emocional. Una búsqueda de novedad, de libertad, de autonomía y de intensidad sexual. Es un deseo de recuperar las partes perdidas de nosotros mismos, un intento de recuperar vitalidad de cara a la pérdida.

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Además, los casos reales que ha estudiado Perel señalan que cuando buscamos la mirada de “otro”, no siempre nos alejamos de nuestra propia pareja, sino de la persona en la que nos hemos convertido. No significa necesariamente que estamos en busca de otra persona, sino de otro yo.

7. Los interrogantes que hacen cruzar la línea

Muchos de aquellos que han tenido una aventura cuentan que se sienten vivos, a pesar de la culpa, y en medio de graves circunstancias. Y esto es porque la muerte y la mortalidad en sí misma viven a menudo en la sombra de una infidelidad, ya que plantean estas preguntas… ¿esto es todo? ¿Hay algo más? ¿Seguiré así los próximos años? ¿Volveré a sentir eso otra vez? Son este tipo de interrogantes los que hacen a las personas “cruzar la línea”, pues suelen ser un intento por contrarrestar la vida, un antídoto a la muerte”.

De hecho, Esther ha descubierto que la infidelidad tiene que ver menos con el sexo y más por atención, deseo de sentirse especial, importante otra vez…

guardarFotografía vía Shutterstock: Alejandro J. de Parga
Fotografía vía Shutterstock: Alejandro J. de Parga

8. Lo que se puede hacer

Es innegable que cada situación es muy compleja y distinta, por lo cual es determinante pedir ayuda a profesionales en el tema. No obstante, hay algunas acciones que son necesarias tomar si se quiere encontrar una oportunidad en la crisis.

Para aquel que cometió la infidelidad, si bien es importante terminar la situación, es fundamental el acto esencial de expresar la culpa y el remordimiento por el daño causado a su pareja. Es frecuente que estas personas no se sientan culpables por la experiencia en sí misma, pero esto no implica que no puedan expresar empatía por el corazón roto de su esposo(a). Asimismo, debe mantenerse preocupado por la relación, vigilante, manteniendo los límites, cuidando la confianza de su pareja para reestablecerla poco a poco.

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Para la pareja engañada, es esencial recuperar el sentido de la autoestima, rodearse de amigos, actividades que lo llenen, y devuelvan la energía y la vitalidad. Y, sobre todo, frenar la curiosidad de saber los detalles innecesarios o sórdidos de lo sucedido que infringen más daño; en vez de eso, concentrarse en los aspectos profundos, las preguntas que realmente lleven a cambios importantes…

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Fotografía vía Shutterstock: Nata Sdobnikova

9. ¿Una oportunidad en la crisis?

Claramente no se puede defender o abogar la infidelidad, así como no se puede recomendar ser infiel… sin embargo, también sabemos que no se puede recomendar contraer el cáncer (por ejemplo), pero conocemos personas que han estado enfermas y hablan de cómo el cáncer cambió sus vidas para siempre, dándoles una nueva visión.

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Esther Perel lo explica así: “Veo la infidelidad desde dos perspectivas… daño y traición por un lado; crecimiento y autodescubrimiento por el otro. Lo que causó en ti, lo que significó para mi” y añade… “hoy en occidente, la mayoría de nosotros tendrá dos o tres relaciones o matrimonios, y algunos de nosotros los tendremos con la misma persona… su primer matrimonio terminó, ¿desearían crear un segundo matrimonio juntos?”

10. A veces es el fin… a veces es un nuevo comienzo.

También afirma que, si bien la traición puede ser terriblemente difícil, también puede curarse; mientras que algunas infidelidades son el último respiro de una relación moribunda, otras pueden impulsar a la pareja a nuevas posibilidades. La mayoría de los matrimonios simplemente sobreviven, pero muchos otros deciden tomarlo como una crisis que trae consigo la búsqueda de mejoras y oportunidades, convirtiéndola en una experiencia regenerativa.

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Es un tema amplio y en el cual nadie quiere verse afectado. Por ello es muy importante asegurar la confianza plena y mantener viva la llama del amor en tu relación o matrimonio. Seguro te interesará saber las 7 señales que muestran que tu pareja no te engañaría jamás

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