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Buenas maneras: cómo comportarnos cuando nos presentan en una boda

Lo más habitual cuando nos presentan a alguien que no conocemos es darle la mano, y aunque en determinadas ocasiones como las bodas los formalismos pueden pasar a un segundo plano, es importante que sepas cómo comportarte para que esa primera impresión sea la más adecuada.

De camino a una boda en Cartagena de Indias. Foto: © Juyá Photographer

Para las bodas muy formales lo mejor es “curarse en salud” cuando nos presentan a un desconocido: dar la mano siempre queda bien, aunque a las mujeres se les puede dar un beso en la mejilla. Siempre es bueno observar lo que hacen otros invitados en nuestra situación: si nadie se atreve a “besuquear” a la madre de la novia, mejor no lo hagas.

No saluden o reciban un saludo con la cabeza cubierta, sentados o con los guantes puestos. Los hombres deben quitarse ambos guantes y el sombrero, y las mujeres pueden quitarse solo el de la mano que están ofreciendo. Pueden permanecer con el sombrero puesto e incluso permanecer sentadas, si ya están en la fiesta de la boda.

Cuando los hombres van a saludar a las mujeres que no conocen es muy común que ellas den la mano. Si es así, no hay que tratar de plantarles un beso, ya que la expresión corporal nos dice qué distancia inicial debemos mantener.

Un buen invitado sabe cual es el momento adecuado para cada expresión. Foto: Iri y Francisco. Matrimonio en Barranquilla. © Juyá Photographer

El modo de saludar también depende del grado de cercanía que tenemos con los otros asistentes a la boda: si son muy cercanos es más adecuado saludarlos de una manera menos formal: un beso en la mejilla entre las mujeres y un apretón de manos para los hombres, si nos sentimos más cómodas que con un beso. Los abrazos están reservados para el ámbito más próximo, entre familiares y amigos. No es correcto hacerlo en otros espacios más formales.

No olviden que dar la mano también tiene su arte: un apretón debe ser corto y firme, pero sin emplear demasiada fuerza. No es adecuado girar la muñeca cuando se da la mano, ni tampoco sacudir la mano enérgicamente: no queremos descoyuntar el brazo de la persona que nos están presentando, ¿verdad?

En la fiesta se acaban los formalismos. ¡A bailar! Foto: © Juyá Photographer

Y cuando se acaba la ceremonia, ¡comienza la fiesta de boda! Si el ambiente es totalmente distendido y es la hora de bailar, es también el momento más adecuado para relacionarnos con los otros invitados de un modo menos formal: como todos sabemos, las bodas son eventos sociales ideales para conocer gente, bien sea para contactos de trabajo, amistad o romance. Eso sí, mucho cuidado con el alcohol: si pierdes el control y montas un espectáculo las personas que no te conocen seguramente se llevarán una mala imagen de ti.

Y si quieres ser la invitada perfecta, lee nuestra guía para que sepas cómo vestirte para una boda cilvil o religiosa. Espero que nuestros consejos te sean útiles y que tengas una feliz celebración.

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Comentarios (1)

yoseli
August 2, 2014

pero nos sotros

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