La boda de Ruby y Pedro: ¡Un amor memorable!

Hay cierto grupo de escépticos en una campaña intensa: dicen que el amor no existe y que el matrimonio es una institución antigua, mandada a recoger. En una sola cosa tienen razón: es viejo, unirse dos para amarse y para sacar adelante un proyecto de vida, es algo que los seres humanos venimos construyendo hace mucho. Pero aunque esta sociedad desprecie la edad avanzada o le tenga fastidio a las antigüedades, muchos seguimos viendo el valor exquisito que hay en ellas. El matrimonio es algo más exquisito, como una fina pieza de museo y somos muchos los del grupo a los que nos “ilusiona ser una pieza de museo y poder sentir cada día en nuestros dedos, el anillo que nos une a alguien”, parafraseando a Marcos Vidal en su canción ‘Uña y carne’.

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Ese bien podría ser el motivo por el que Ruby y Pedro escogieron el Museo El Castillo para casarse. Aunque es más seguro que haya sido por sus instalaciones, la belleza de sus fuentes en bronce y sus imponentes jardines. Sin embargo, no hay que desestimar el hecho de que este amor también tenía sus años largos de haber nacido: un primo de Pedro los presentó cuando apenas tenían 14 años. Desde entonces el amor los persigue para unirlos en un proyecto común.

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Sería 10 años después, en la celebración de los 24 años de Ruby, cuando el amor tomara una forma más definitiva: Pedro llegó con unas bonitas rosas y unas gafas que Ruby quería hace mucho tiempo. Luego se la llevó a una romantic getaway a la playa y tras una cena romántica, le regaló una rosa; dentro de sus pétalos resplandecían un diamante y unos rubíes africanos, engarzados en un anillo diseñado por Pedro. Todo el día había estado lleno de sorpresas, “me dijo que esa era la última sorpresa, la que faltaba”, cuenta Ruby. Ahí le pidió la mano.

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El 02 de Julio de 2016 sería el gran día. El primer encuentro de los novios se daría en los jardines del museo. Ruby lucía encantadora: casi invisibles, portaba unas plataformas de encajes de H&M; el vestido, un diseño de la ‘Aguja de Oro de Colombia’, Amalín Hazbún, ceñido al cuerpo, las mangas con delicados bordados a mano, “¡hermosísimo!”, recuerda Ruby. Su rostro, perfectamente maquillado por Sussi Hache, se adornaba con unos aretes de perlas de Histoire D’or, de Francia que hacían juego con una cadena de perlas de la misma joyería. Todo enmarcado en el peinado de Natalia Tamayo, quién cerraría el perfecto lienzo que resultaba Ruby con un delicado velo catedral.

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Pedro vestiría un elegante esmoquin de chaqueta y camisa blanca, y zapatos, pantalón y corbatín negros, todo adquirido en la tienda de Carlos Nieto. La ceremonia cristiana con todos sus signos: la entrega por parte del padre, la oración por los novios, la unión de los cirios en un solo fuego, los votos, sería emotiva y con un carácter de profunda espiritualidad. Ruby había entrado con un anillo de compromiso y un ramo en las manos, saldría ahora además, con una argolla que tenía el nombre de Pedro y la fecha del matrimonio. Pedro tendría una igual, con el nombre de ella. Las dos, de la Joyería Moderna en Barranquilla.

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Luego vendría esta espectacular sesión de fotografía que lograran los profesionales de Más que 1.000 palabras. Mientras sucedía, los invitados disfrutaban de una pequeña recepción de la que los novios también participaron al final, en el mismo espacio en el que terminaría llevándose a cabo el brindis, el padre del novio agradecería por una hija más y la audiencia rompería en aplausos de felicidad. El vídeo de los mismos fotógrafos logra expresar mil veces mejor la emotividad de estos momentos que lo que se consigue en estas letras.

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Al interior, en el salón al que entrarían después de brindar, los esperaría una canción de Jesús Adrián Romero: ‘Mi vida sin ti’. Luego de la romántica canción del compositor cristiano, vendría una deliciosa cena. Sobre las mesas con flores blancas como las del ramo, ambos diseño de Festa by Adri Montoya, se serviría un plato de Celebraciones Castropol, quienes además se harían cargo de la mesa de postres, las entradas y las bebidas. Los invitados quedaron fascinados con la comida.

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La celebración concluiría en una fiesta por lo alto con la animada dirección y la perfecta ejecución musical de la Agrupación La Trementa HRT, ver las escenas de esta familia bailando deja muchos buenos indicios acerca de la ejecución de esta banda y del buen ambiente de los invitados. La noche terminaría en un rato de felicidad compartida y en un ambiente muy sano.

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Hay ciertas obras que nunca salen de un museo, pero hay otras que pasan allí solamente unos primeros años, luego, algún empresario paga la gira de la exposición, para que todos conozcan la belleza única que hay en esa pieza. Así salen Ruby y Pedro del museo, a dejarse ver de los escépticos del matrimonio, a mostrar el amor que han conocido, a dejar que los que no conocen esa belleza, la puedan apreciar en esta pareja.

Ceremonia y Recepción: Museo El Castillo | Zapatos de la novia: H&M | Vestido de la novia: Amalín Hazbún | Maquillaje: Sussi Hache | Aretes y collar de la novia: Histoire D’or | Peinado: Natalia Tamayo | Traje y zapatos del novio: Carlos Nieto | Argollas: Joyería Moderna | Fotografía y vídeo: Más que 1.000 palabras | Decoración y Ramo de la novia: Festa by Adri Montoya | Música de la fiesta: Agrupación La Trementa HRT ||

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